martes, 24 de marzo de 2020

El ministerio de la sanidad divina. [1]

Escuela de Capacitación y Entrenamiento Bíblico y Teológico:
“Jesucristo para las Naciones de Hoy”
Tema:                                  El ministerio de la sanidad divina. [1]
Texto llave:                                            1Jn. 1: 7, 9   
Maestro de la Palabra:                 Israel Galmiche Sánchez.
Pastor y evangelista

Introducción: La experiencia presente del universo creado no se debe a la voluntad de Dios, sino al hecho de que el cosmos es el mundo apartado de Dios.

I.- 4 razones para creer que Dios sana hoy.

1. Se encuentra en la Biblia, y la Biblia es para nosotros hoy. Jesucristo revelado en las Escrituras como sanador es el mismo ayer, y hoy, y por los siglos, Hebreos 13.8.

2. La sanidad se encuentra dentro de la obra expiatoria de Cristo. La enseñanza bíblica sobre la sanidad es paralela a su enseñanza sobre la salvación. La salvación incluye la sanidad de nuestra vida en todos sus aspectos.

3. Existe una convergencia entre las enseñanzas de la Biblia sobre la salvación y sobre la naturaleza del ser humano. El ser humano es espíritu, alma, y cuerpo, por lo tanto la salvación deberá tener aplicación al ser humano en cada una de las áreas que lo forman.

4. La salvación es en última instancia una restauración del mundo caído. Dios está opuesto al sufrimiento humano, porque el sufrimiento no es consecuencia de su voluntad, sino de la caída. Debemos entender la redención como el plan de Dios para restaurar a toda la creación, y en especial a la humanidad.

II.- El origen y la naturaleza de la enfermedad.

El sufrimiento humano fue la consecuencia de ejecutar una acción contraria a las intenciones de Dios. Dios no quiere el sufrimiento del ser humano, y así fue en su creación. La Biblia enseña que el sufrimiento humano es consecuencia de la caída de Adán, no de la voluntad de Dios. La caída adámica fue producto de la rebelión; una rebelión que fue catastrófica en su consecuencia y cósmica en sus proporciones. Romanos 5.12-19

El mundo, en su estado edénico era extraño al sufrimiento humano, y en el cielo nuevo y la tierra nueva de Dios, volverá a serle extraño. Adán, como representante nuestro en el huerto del Edén, atrajo el juicio sobre todos nosotros. El anhelo de Dios consiste en bendecir a su creación, no en hacerle daño. Génesis 12.3, Santiago 1.17.
La fuente del sufrimiento humano es nuestra condición de seres caídos. El hecho de que existan el pecado y el sufrimiento no significa que sean voluntad de Dios. El pecado y la enfermedad fueron obra del hombre, y lo que hizo Dios fue llegar al extremo para corregir esta obra por medio de su plan de redención.

Nota: Si gustas recibir las siguientes lecciones de este tema lo puedes recibir enviando tu correo electrónico al 01 922 183 56 50 y ahí te las enviaremos y te enviaremos los exámenes 

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